PRIMER RELATO.

JUANA C. ROMERO

 

La historia de esta extraordinaria mujer semeja a un cuento arrancado de las páginas de las mil y una noches, es la vida de una persona que nace en un humilde hogar, de padres campesinos, analfabetas, incluso ella. Juana llega a la 30 años de edad sin saber leer ni escribir y con el único oficio de torcedora de cigarros de hoja se fue abriendo paso por la vida social, económica y política de Tehuantepec y llega a relacionarse con liberales como son Benito Juárez e Ignacio Mejia y otros, sobro todo con Don Porfirio Díaz, quién la conoció allá por 1858 y de ahí arranco una estrecha relación de amistad que perduró hasta la muerte del dictador en Francia en 1915, fue una mujer audaz, atrevida, trabajadora, perseverante que nunca se caso ni tuvo hijos propios, en su vida sentimental aparecen dos hombres, Remigio Toledo, liberal en su juventud defendió a México contra los franceses en la batalla de Puebla, pero en 1864 se pasó al bando de los imperialistas franceses. El otro hombre es Porfirio Díaz joven capitán Liberal que fue nombrado gobernador y jefe político de Tehuantepec en 1858. Pero ya estamos adelantando mucho sobre la historia de nuestra heroína y que debe se narrada desde el principio: veamos Pues:

Nace Dona Juana Catarina Romero en el barrio de Jalisco de esta ciudad de Tehuantepec, el día 24 de noviembre de 1837, siendo sus padres Juan José Romero y Maria Clara Egaña, al parecer hija única, su padre Juan José se dedicaba a las labores del campo y esporádicamente ayuda a unos parientes que en un antiguo telar fabricaban servilletas y enaguas de enredo para las tehuantepecanas. Juana crece pues en un hogar humilde donde nunca hubo intención de los padres para mandarla a leer y escribir, desde niña aprendió el oficio de su madre , precozmente dio muestras de ser una buena comerciante y llegada a la edad apropiada, expende cigarros en la puerta del viejo convento de Santo Domingo que siempre fue cuartel de los soldados, ahí conoció a los oficiales Remigio Toledo, Porfirio Díaz, Francisco Cortés y muchos liberales que mas tarde figuraron en hechos de guerra y en los Gobiernos liberales, igualmente conoció a Oficiales istmeños Conservadores a quienes les decían Patricios, Juana Catarina hablaba a la perfección el idioma Zapoteco y pronto se dio a querer entre los soldados juchitecos y tehuantepecanos que la respetaban, pues el tehuantepecano de escasos recursos, encontraba en ella ayuda y protección, ella no amasó fortuna para vanagloriarse, su dinero sirvió para la felicidad de sus paisanos. Doña Juana era católica y en su edad adulta estuvo muy ligada a las actividades de la iglesia en la región pero jamás perdió de vista a su pueblo, tanto que hospedó a los dos primeros Obispos de la Diósecis en su casa, y construyó el obispado que se encuentra al lado de la catedral de Tehuantepec, trató de hacer todo el bien posible a todos los necesitados, no era por ostentación ni esperaba oír loas por sus acciones, ella actuaba de manera sincera, pues el recuerdo de sus necesidades y sinsabores la inducían a ser cada vez mas cristiana con los necesitados. Nunca antes ni después en Tehuantepec se ha presentado entre sus hombres ricos, caso similar. Viajo a Europa en dos ocasiones, una para saludar al papa León XIII, visitó la tierra Santa, hizo viajes comerciales a Estados Unidos, Cuba e Inglaterra, pues en Manchester encargó la fabricación de la celebre muselina para los huipiles de las tehuanas, con colores y dibujos exclusivos indicados por ella, no había igual en todo México, contrató en Australia en exclusiva, preciosas gasas de seda que usaron la tehuanas para sus huipiles grandes, igualmente contrató la elaboración de ceñidos bordados de seda. Para los hombres hizo fabricar en puebla con pieles de castor (producto Alemán) los famosos charros “24” que era lujo para el Tehuano, (es un sombrero de copa alta bordado en un costado con las iniciales con hilo de plata y el borde libre del ala del sombrero forrado con un galón de plata, ceñía la base del cono grueso cordel de hilo plateado) le llamaban a este sombrero charro “24” por su valor comercial de 24 duros.

Logro establecer en sus terreros el ingenio de Santa Teresa de Jesús donde se elaboró alcohol y azúcar de primera calidad. El azúcar adquirió renombre por su esmerada elaboración habiendo obtenido medalla de oro y gran premio en las exposiciones de San Luis Missouri, en Chicago y en Cristal Palace de Londres. Es notable señalar hasta donde llego esta señora en el terreno comercial (ya lo dijimos) su comercio fue mejorando cada vez más hasta llegar a ser una de las instituciones de las más conocidas en el istmo, pues surtía de mercancías a todas la poblaciones de la región.

Su labor educativa se inicio muy temprano, en su vida instaló dos escuelas, una de varones y una de mujeres, en locales pequeños e improvisados pero cuando su poder económico mejoró, construyó para los varones un amplio plantel con todos los adelantos de aquella época, y la de maestros maristas extranjeros traídos en aquel tiempo, pero que regresaron a Francia con motivo de la Segunda Guerra Mundial, habiendo formado para entonces una plantilla selecta de maestros que encabezaba el Prof. Juan B. Toledo, actuando junto a este distinguido maestro, Gabino A. Escudero, Eliseo Toledo entre otros. A esta escuela de varones que lleva el nombre de esta ilustre señora, además fue dotado de un campo para deportes, a ese edificio le dotó de todo el equipo necesario de los adelantos, cuadros de ciencias naturales, planisferios, ábacos, etc. En cuanto al colegio de las niñas, siempre estuvo atendida por religiosas, desde 1892 por las madres Guadalupanas, de esta fecha hasta 1904 por Teresianas que no duraron mucho tiempo, pues fueron duramente atacadas por la fiebre amarilla, de 1906 hasta nuestros días lo han atendido las madres josefinas.

Estos planteles siguieron funcionando después de la muerte de doña Juana Catarina, la Sra. Josefina Grafías de Romero, una de las herederas, sostuvo los gastos hasta el año de 1926, fecha en la que se vio precisada a suspender este servicio debido a los malos tiempos. El colegio de varones quedó, a partir de esta fecha a cargo del gobierno y lleva desde luego el nombre del su realizadora y benefactora. El plantel de mujeres adquirió el carácter de escuela particular y funciona actualmente a cargo de las hermanas Josefinas como ya dijimos, con el nombre de escuela Istmeña.

Fueron tantas y variadas las ayudas que proporcionó a su pueblo, que no quiso dejar pasar el hecho que durante la horrorosa epidemia de viruela que atacó en 1904, trajo de la ciudad de México personal medico y paramédico a cargo de las siervas de Maria para asistir a los enfermos mas necesitados, llevándoles medicinas y alimentos.

Toca a Doña Juana Catarina vivir el siglo más violento de la historia de México, el siglo durante el cual México se desgarra y desangra, la nación se divide en dos bandos irreconciliables que son: Liberales y Conservadores, ella resulta ser testigo y actora de hechos históricos en el istmo.

La plaza de Tehuantepec era ocupada unas veces por conservadores y otras por liberales y Doña Juana con inteligencia supo sortear estos cambios, incluso para con una parte de la población se inclinaba a los patricios que en realidad eran mexicanos patriotas que defendieron al país en puebla, pero que por cuestiones personales de los lideres se colocaron al lado de los conservadores, pues una cantidad considerable de ellos eran tehuantepecanos que conservaban a sus familiares en la población. Algunos aseveran (y hay razón para creerlo) que la señora Juana Cata era de ideas liberales y el agradecimiento y afecto que guardo siempre en Don Porfirio Díaz para ella, se debe a que desde que llegó por primera vez en 1858 y por el tiempo que permaneció el Soldado en Tehuantepec fue una fiel aliada para la causa liberal, junto a Fray Mauricio López y en los campesinos del barrio de San Blas (hoy pueblo libre). Hay bastantes indicios para sostener que ella organizó un grupo de personas que vigilaban los movimientos de los patricios y fueron útiles para la victoria de Don Porfirio Díaz en las Jícaras el 13 de abril, en Mixtequilla en junio de 1858, en la de Santa Maria Reoloteca en noviembre de 1859, victorias que trae aparejado el ascenso de Porfirio Díaz a Coronel después de todo esto, se afianzo la amistad del soldado de la patria con doña Juana C. Romero y durante los treinta años de gobierno del general, Juana Catarina ocupó un lugar preponderante en el istmo de Tehuantepec y aun en el exilio, se cruzaron cartas entre ellos, no hay nada, absolutamente nada que permita asegurarnos que existió relación amorosa entre ellos, pero si pruebas de un afecto de respeto mutuo, Juana Cata no era tan bella, pero era una persona de porte que impresionaba, no era alta, pero caminaba y lucia con mucho garbo, era buena, pero a la vez severa cuando ameritaba el motivo, era incasable para trabajar, alegre y organizaba actos para recrear el animo, admiradora de la música, ayudó a las manifestaciones del arte, era dada a organizar fiestas y fue famosa la Vela Binni que ella encabezaba y donde había derroche de alegría y atención para todos los asistentes.

Construyo un mausoleo en el panteón del refugio para cuando le llegara el día, construyo un hermoso chalet al estilo francés que fue terminado allá por 1912, donde se guardan hasta hoy hermosas vajillas de plata, fueron traídas de Francia, sus vitrinas son de procedencia inglesa, las lámparas de cristal cortado también son de importación, las mesas y sillas de madera de caoba fueron elaboradas por ebanistas mexicanos, en su oratorio familiar conserva imágenes de gran valor traídas de Barcelona España.

De esta insigne dama se han escrito infinidad de leyendas que en 1915 al agravarse la enfermedad que le aquejaba se traslado a la Ciudad de México para curarse, pero al llegar a la ciudad de Orizaba Veracruz, le sorprendió la muerte un 19 de Octubre, en un tren especial se trajeron sus restos hasta Tehuantepec, cuentan que ese día se registró un fuerte temblor, ella fue sepultada en el panteón del refugio acompañada por miles de Tehuantepecanos y personajes de la región que lloraron su muerte, muchos poetas del istmo le han compuesto hermosos poemas.

Las autoridades Federales, Secretaria de Educación Publica y autoridades Municipales de este lugar, en hermosa ceremonia acompañado de los alumnos y alumnas de distintos colegios vieron colocar el 29 de diciembre de 1944, una gran estatua de bronce en el parque central de Tehuantepec, como merecido homenaje a esta gran benefactora de Tehuantepec y de todo el Istmo.

 

SEGUNDO RELATO


Recopilación del Gral. De brigada Manuel López Chiñas. Cmte. Grupo Leg. No. 28

 

LA MAMA GRANDE DE TEHUANTEPEC

La mamá grande de Tehuantepec doña Juana Catalina Romero, nació en el año de 1835 en Tehuantepec, Oaxaca. Fue una india Zapoteca de piel bronceada, esbelta, joven y de muy buena talla que a los blancos les encantaban, sus corazones no resistían adorarla mentalmente, toda la población la conocían como la didjaza que en zapoteco quiere decir “la Zapoteca”.

El conde Brasseur francés, en una expedición que hizo por el Istmo de Tehuantepec, dijo: Que la primera vez que la vio quedó impresionado por su aire de soberbia y orgullosa, por su rico traje indígena, tan parecido que los famosos pintores europeos la representaban como la diosa Isis, él creía ver en ella a la diosa Egipcia Cleopatra en persona; manifiesta que esa noche ella llevaba una falda de tela rayada color verde agua, enrollada al cuerpo, envuelta en pliegues desde la cadera hasta un poco más arriba del tobillo; con un huipil de seda encarnado rojo, bordado de oro, una especie de camisola con mangas cortas desde la espalda velando su busto, sobre el cual se extendía un gran collar formado por monedas de oro encadenadas unas a otras; su cabello separado en la frente y trenzado con largos listones azules, formando dos preciosas trenzas, que caían sobre su cuerpo; y otro huipil de muselina blanca plisada enmarcaban su cabeza con los mismos pliegues y de la misma manera que la acalántica egipcia; dijo también que jamás había visto una imagen mas impresionante de ” Isis y Cleopatra”.

El pueblo de Tehuantepec la respetaba, teniéndola como una bruja, conocedora de hierbas, sortilegios y brebajes, capaz de hacer florecer un botón de rosas para encender la pasión del amado, con sólo pronunciar tres palabras o comunicarse con los nahuales o espíritus del monte Rayudija.

El conde francés, tardó meses en disipar el recuerdo de Juana Cata que gracias a su “atole real” de los antiguos señores, había sanado de una peligrosa enfermedad de fiebre y cuyas profecías sobre la compañía luisianesa de cumplirla ante sus propios ojos; el conde tardó meses en olvidarla y le dedicó largos capítulos de su Voyge L’Istme. (Viaje por el Istmo).

En 1861 llegó un hombre a Tehuantepec que nunca la olvidaría el capitán “Porfirio Díaz”. Ella fue con plena seguridad su informante y con toda posibilidad su gran amor, en el tiempo que fue gobernador y comandante militar en el Istmo. Según una leyenda tal vez inexacta pero si muy significativa; el general Porfirio Díaz siendo Presidente de la República logró que la empresa ferrocarrilera Transísmica desviará su ruta para que la vía pasara a dos metros del chalet estilo francés construido exprofesamente por órdenes del general Porfirio Díaz.
Doña Juana Cata ayudó mucho al capitán Porfirio Días durante su campaña militar.
Juana Catalina Romero, aprendió a leer y escribir a la edad de 30 años, para poder leer personalmente y contestar las cartas de su amado Porfirio. La falta de educación de su pueblo, la impulsó a fundar dos escuelas, una de varones y una de monjas teresiana para niñas. Los religiosos franceses regresaron a su país en 1914, mientras las monjas teresianas fueron muriendo de fiebre amarilla, por último llegaron las madres Josefinas que ya tienen mas de ochenta años en Tehuantepec.

Doña Juana Cata, la mamá grande sostenía a las dos escuelas para que su gente se cultivara, para ello fundó una escuela de enfermería y murió con el deseo de fundar un centro escolar de artes y oficios.

Juana Cata Trabajó el añil de un color azul y los mandaba a Oaxaca donde lo compraban los alemanes, así como el cacao. Juana en sus viajes a Europa trajo telas para el traje de los tehuantepecanos. Se recuerda que en las fiestas del centenario de la independencia mandó a su amado Porfirio Presidente de México una delegación de tehuanas; a partir de entonces se empezó el culto por la sandunga, vistiendo las tehuanas prendas floreadas netamente istmeñas. Lupe Vélez la artista en la película la sandunga se vistió de tehuana y año mas tarde el rostro de una tehuana quedó estampado en los billetes de diez pesos.

Doña Juana Catalina Romero trajo de Viena, encajes y telas gruesas de Manchester para el traje de los hombres. La mamá grande llegó a ganar el premio principal en Londres “El cristal Palaceaward” por el azúcar que mandó a concursar; así como en la feria de San Luis Missouri, EUA, obteniendo el primer lugar en ambos concursos.

Doña Juana Catalina Romero, nunca se casó, cuando el capitán Porfirio Díaz, la pidió en matrimonio, ella le dijo, dame tu mano derecha Porfirio, al tenerla entre las suyas le dijo; No puedo casarme contigo Porfirio, por que tu tienes una misión muy importante que cumplir en la vida y con la nación pero siempre te amaré.

Juana Catalina Romero, escribió un diario de sus viajes que hizo por Europa, tierra santa y otros lugares que visitó durante su recorrido. En el libro Santa Teresa y San Juan de la Cruz.

La profesora Juana Montero Romero, dice que apenas tenía 3 años, cuando en octubre de 1915 falleció la mamá grande, exactamente a los tres meses del fallecimiento de su amado Porfirio en Francia a la edad de 85 años, el 2 de julio de 1915, ella de 80 años. De sus funerales solamente tiene recuerdos, ella es nieta de Mariano Romero por línea directa materna y a quien Juana Cata educó desde niña.

La profesora ha manifestado que cuando iban a visitar el Castillo de Chapultepec, su mamá le decía “es este lugar comí varias con don Porfirio y su esposa doña Carmelita Romero Castello” y la señora siempre nos preguntaba de doña Juana Cata.

En Tehuantepec se encuentra el Chalet de doña Juana Catalina Romero, construido exprofesamente por órdenes del Presidente de la República general Porfirio Díaz, en su interior existen altos espejos del piso al cielo raso en las sala principal, que la profesora Moreno Romero conserva celosamente, la sala no se usa y del antiguo Chalet se conserva como recinto sagrado, el tiempo inexorablemente empieza a deteriorar las sillas y los sofás de avellana a la Luis XV. En La parte central la efigie de doña Juana Catalina Romero dibujado a carbón de dos metros cuadrados, vestida de negro y bien plantada con la mirada al infinito, talvez recordando a su amado capitán.

La sala construida es de arquitectura francesa de finales del siglo XVIII, doña Juana supo compartir lo que tenía, por eso el pueblo la adoraba, ella la recuerda como una abuelita.

En el comedor se encuentra una mesa larga para 24 personas, una vitrina de cristal biselado, donde se guardan dos docenas de copas de bacarat con las iniciales “JCR” tallada en la parte superior en la repisa una vajilla de murano; en los estantes sobresalen tomos forrados de cuero de las obras de Santa Teresa editada en 1902, al fondo del chalet un altar con un Cristo de dos metros de alto y una estatua de madera traída de Barcelona España por ella; el comején ha ido destruyendo los libros y estatuas.

También se encuentran una escritura del año de 1913, donde ella donó unos terrenos al municipio y que se localizan detrás del panteón que debe sur utilizado para ampliar el panteón. En el panteón se colocó una estatua de “San Juan de la Cruz” que ella trajo de España.

En la plaza principal de Tehuantepec, se encuentra un monumento de bronce de doña Juana Catalina Romero, erigida en los años 50.

 

a Continuacion una galeria de imagenes de la casa de Juana C. Romero...

 

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Juana C. Romero

 

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Capilla y Sepulcro de Juana C. Romero

 

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Chalet Francés de la casa de Juana C. Romero

 

 

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Comedor Principal

 

 

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Imagenes antigüas de Tehuantepec

 

 

 

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Carta enviada por Porfirio Diaz a Juana C. Romero

 

 


 

Imagenes de la Casa de Juana C. Romero

 

 

*Imagenes Extraidas del archivo principal de la Casa de la Cultura